El Derecho a Vivir en Paz y Autonomía: Reflexiones y Punteos sobre las Mujeres en las Migraciones

18 Diciembre, 2025 Washington, D.C. El Derecho a Vivir en Paz y Autonomia: Reflexiones y Punteos sobre las Mujeres en las Migraciones Estas reflexiones y punteos representan un homenaje al poder de las mujeres migrantes y un llamado a la acción. Explora las interseccionalidades entre el liderazgo de las mujeres de origen latinoamericano y caribeño (o Abya Yala) y las migraciones forzadas de miles de mujeres, desde una perspectiva sorora, que contribuya a transformar estas estructuras de violencia en nuestro continente y, ojalá, en el mundo. Nuestro Poder es Nuestro Tejido: Sororidad ante la Crisis Migratoria En el llamado 'continente americano',(Abya Yala para los pueblos originarios) el rostro de la migración lleva el nombre de las mujeres. La migración no es solo un movimiento de personas; es un desplazamiento forzado por violencias estructurales —pobreza extrema, cambio climático, corrupción— y por violencias directas —feminicidios y crimen organizado—. Ante este panorama, la sororidad ha dejado de ser un concepto teórico para convertirse en una estrategia de supervivencia y de resistencia política. Lideresas latinoamericanas en posiciones de poder, ya sea en colectivos de base o en organismos internacionales, estamos tejiendo redes para visibilizar que los cuerpos de las mujeres migrantes son, a menudo, el primer territorio donde se libra la guerra de las fronteras y el empuje de las fuerzas del modelo capitalista para ocupar territorios. Las Cicatrices del Camino: Violencia en las Rutas. La travesía hacia el norte es un campo de batalla para las niñas y las mujeres Las estadísticas dolorosamente nos recuerdan las situaciones de vulnerabilidad extrema a las que son expuestas: Violencia Sexual: Según informes de Médicos Sin Fronteras (2024), el 93% de las víctimas de violencia sexual en las rutas migratorias son mujeres. En regiones como el Tapón del Darién, los reportes de agresiones sexuales aumentaron siete veces en un solo año. "Normalización" del abuso: Se estima que 6 de cada 10 mujeres y niñas sufren algún tipo de abuso sexual o violación durante su paso por México y Centroamérica. Esta cifra es tan recurrente que muchas mujeres jóvenes ingieren anticonceptivos antes de partir, anticipando la agresión como un "peaje" inevitable. Desapariciones: En 2024, la OIM registró más de 1.100 migrantes desaparecidos o fallecidos en la región, con Centroamérica y el Caribe como las zonas de mayor incidencia. Deportaciones : Deportaciones y Desarraigo. La política migratoria de Estados Unidos ha intensificado el uso de la deportación, lo que ha fracturado familias enteras. En el año fiscal 2024, el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) emitió casi 287.000 órdenes de remoción. Durante la primera mitad de 2025, los arrestos de personas sin antecedentes penales —muchas de ellas madres de familia— aumentaron un 807%, lo que refleja una política de "tolerancia cero" que no distingue entre criminales y trabajadoras. Impacto en la Niñez: Miles de niños y niñas quedan en un limbo jurídico o emocional. La separación provoca estrés tóxico, ansiedad, depresión y regresiones en el desarrollo. En muchos casos, los hijos mayores deben abandonar la escuela para trabajar y sostener al resto de la familia tras la expulsión de la madre. El Impacto Económico y Social en la Región: La deportación no solo hiere a la persona; debilita a comunidades y naciones: Fuga de Capital Humano: Los países de origen de los migrantes centroamericanos, entre ellos Honduras, El Salvador y Guatemala, reciben de vuelta a personas en situación de trauma extremo. Lamentablemente, no todos los programas de reintegración son efectivos, razón por la cual debemos continuar cuestionando la idea del Estado-nación y retomar la cosmovisión de los pueblos originarios del buen vivir, o Sumak Kawsay. Economía basada en las remesas: el fin de la estancia de las mujeres migrantes en EUA corta el flujo de remesas. En países como Honduras representa más del 20% del PIB. Esto profundiza la pobreza que originalmente obligó a migrar, creando un ciclo infinito de expulsión. Lamentablemente las luchas por el poder político y económico en nuestros países, desmoronan no solo la vida de las familias que dejaron atrás, sino comunidades enteras, proyectos de vida personales y comunitarios. Cabría estudiar con mayor detenimiento si las remesas que las mujeres enviaron no solo contribuyeron al bienestar de la familia que dejaron, sino que también contribuyeron a crear sistemas de ahorro a partir de los cuales las mujeres construyeron su seguridad económica. Desestructuración Comunitaria: Las comunidades pierden a sus lideresas, cuidadoras y pilares económicos, lo que incide en el aumento de la inseguridad y en la falta de cohesión social tanto en los países de origen como en sus comunidades. actuales Hacia una Solidaridad y Sororidad Transformadora Es urgente desmantelar la criminalización. No nos basta con la oferta de refugio; es necesario exigir políticas que reconozcan el derecho a no tener que migrar y a migrar con dignidad. La sororidad hoy debe doblarse para fomentar la legislación de protección transnacional, la defensa del asilo por violencia de género y el apoyo económico a las comunidades que sostienen a quienes regresan. ‘Las mujeres migrantes somos las voces y el puente que las fronteras intentan dinamitar’. Abordamos las capas profundas de la crisis, donde la política migratoria se convierte en un multiplicador de la desigualdad y el trauma. El Impacto de las Deportaciones de Mesoamericanas: Un Círculo de Violencia Estructural Las deportaciones de mujeres no solo implican el fin de un trayecto migratorio, sino que también desencadenan una crisis sistémica que afecta la economía y el tejido social de toda la región. Algunos ejemplos:: 1. Impacto Económico: De Sostenimiento a Vulnerabilidad Extrema. En Mesoamérica, las mujeres migrantes son un factor clave de la economía transnacional. Su expulsión tiene diversas aristas: Colapso de la Economía del Cuidado: En países como Honduras (26% del PIB) o El Salvador (24% del PIB), donde las remesas son el salvavidas de las familias, la deportación de una proveedora significa el paso inmediato de la pobreza a la indigencia, y, la Doble Carga de Cuidados y Deuda: Muchas mujeres viajan con préstamos de "coyotes" o usureros (que pueden ascender a $10,000–$15,000 USD). Al ser deportadas, regresan sin ingresos y con una deuda impagable que las expone a las redes de extorsión y al crimen organizado en sus países de origen. 2. Pérdida de Capital Humano: Las mujeres regresan con habilidades adquiridas en el exterior (idiomas, técnicas de cuidado, agricultura tecnificada), pero los mercados locales no están preparados para incorporarlas, lo que desperdicia un inmenso potencial productivo. 3. Estadísticas de trauma extremo. Las deportaciones son altamente traumatizantes. Datos recientes de Médicos Sin Fronteras (2025) indican que las mujeres enfrentan problemas de salud mental. Por ejemplo: casi el 48% de las mujeres retornadas presentan trastorno de estrés postraumático (TEPT) y un 39% sufre depresión mayor. En 2025 ha habido un aumento del 36% en los casos de salud mental severa debido a la incertidumbre legal y a la violencia extrema sufrida en centros de detención o en rutas de tránsito. Las mujeres experimentan un profundo sentimiento de fracaso social y estigmatización (duelo inadvertido) en sus comunidades, donde a menudo se les juzga por "no haberlo logrado", ignorando los riesgos sistémicos que enfrentaron y los nuevos conocimientos adquiridos. 4. Programas de Reintegración Inefectivos: El "Espejismo" de la Ayuda. La mayoría de los programas actuales suelen ser burocráticos y de corto plazo,con fallas críticas, tales como la falta de enfoque con perspectiva de género: lamentablemente, muchos programas ofrecen capacitaciones en oficios tradicionalmente masculinos o no consideran que las mujeres deportadas suelen ser madres jefas de familia que necesitan servicios de guardería para poder trabajar. Por ejemplo: En los Centros de Atención al Migrante Retornado (CAMR) en México, la asistencia suele limitarse a un kit de higiene y un boleto de autobús a su comunidad, sin seguimiento psicosocial ni vinculación laboral real. Esto empuja a las mujeres a reemigrar en menos de seis meses, exponiéndolas nuevamente a la violencia de la ruta. 5. Deportación y Violencia Estructural Existe una relación directa entre la deportación y el aumento de la violencia en Mesoamérica, por ejemplo, en feminicidios y "Zonas de Silencio": mujeres deportadas a comunidades controladas por pandillas (maras) regresan a un entorno en el que ya eran víctimas de extorsión o de violencia sexual. La deportación las vuelve a colocar bajo el control de sus agresores, sin mecanismos de protección estatal. Inestabilidad social: La ruptura de familias genera comunidades de niñas y niños "que quedaron atrás", lo que aumenta la probabilidad de que las nuevas generaciones se vean forzadas a migrar o a ser reclutadas por el crimen organizado. Llamado a los gobiernos: ¿Qué necesitamos transformar? Para minimizar estos impactos, es urgente un cambio de paradigma hacia una Gobernanza migratoria humana y regional. Entre algunos: Sistemas Regionales de Protección de Cuidados: Los gobiernos deben crear una agenda regional de cuidados que permita a las mujeres retornadas acceder a sistemas de salud y a estancias infantiles sin discriminación, reconociendo su derecho a una reintegración digna. Certificación de Competencias Transfronterizas: Implementar programas que validen oficialmente las habilidades laborales adquiridas en EE.UU., permitiendo que las mujeres se inserten en empleos técnicos y mejor remunerados rápidamente y efectivamente. Protección contra la Violencia Post-Retorno: Crear refugios y corredores de seguridad para mujeres que huyen de la violencia de género, asegurando que el retorno no sea una sentencia de muerte ni una victimización por parte de sus agresores originales. Financiación para la "Reintegración Sostenible": Los fondos de cooperación internacional deben transitar de la "asistencia de emergencia" a la inversión en economías que fomenten la autonomía financiera, como el acceso a economías solidarias y feministas, y que fortalezcan emprendimientos liderados por mujeres migrantes y las economías locales. Latinas en Poder estamos desarrollando una estrategia para contribuir a la estabilidad financiera de las mujeres. La transformación real ocurre cuando dejamos de ver a las mujeres deportadas como ‘un problema de seguridad' y las tratamos como sujetas de derechos y como lideresas que contribuyen económicamente a la estabilidad en las Américas.’ Ante la ausencia o ineficiencia de los Estados, han surgido algunas redes de resistencia a partir de las propias comunidades de mujeres en Centroamérica y en México. Esas organizaciones han creado un "sistema de cuidado paralelo" vital para la supervivencia de las mujeres y niñas migrantes. Redes de Sororidad y Ayuda Directa: Las organizaciones lideradas por mujeres han entendido que la ayuda no puede ser solo material; también debe ser política y emocional. Por ejemplo, el Fondo Centroamericano de Mujeres (FCAM) es una de las redes más potentes de la región. No solo provee fondos, sino que también fortalece la autonomía de los grupos de base en Guatemala, El Salvador y Honduras. Su programa "Vida en Dignidad" se enfoca específicamente en mujeres en contextos de movilidad, brindándoles apoyo para que sus derechos laborales y reproductivos no se vean suspendidos al cruzar una frontera. El Instituto para las Mujeres en la Migración (IMUMI), con base en México y alcance en Mesoamérica, lidera la lucha por la unidad familiar. Sus programas de acompañamiento jurídico son fundamentales para mujeres que han sido separadas de sus hijos durante procesos de deportación, logrando lo que los consulados a menudo no pueden: la reunificación legal con un enfoque de derechos humanos. La Red Mesoamericana Mujer, Salud y Migración trabaja en la frontera sur de México y en el Triángulo Norte para visibilizar que "el cuidado también migra". Han sido pioneras en exigir una agenda regional de cuidados, argumentando que las mujeres migrantes sostienen las economías de cuidado tanto en sus países de origen (mediante remesas) como en los de destino. Latinas en Poder, de alcance continental, organizamos un movimiento para aprender juntas e incidir en políticas públicas y programas que contribuyan a transformar la vida de las mujeres y niñas, así como crear una fuerza colectiva feminista. Bloque Latinoamericano sobre Migración, Grupo sobre Género y Discriminación. Articula organizaciones en el contexto subregional para consensuar el avance de políticas públicas y programas que beneficien a las mujeres migrantes. Alianza Américas articula organizaciones en Estados Unidos y en la región, incide en los nudos críticos entre las organizaciones dedicadas en el norte y las que promueven los derechos humanos de las comunidades LGBTQ y de las mujeres en la migración, y fortalece capacidades. 2. Reintegración con Enfoque de Género: Más allá de los "Kits de Higiene". Algunos programas de reintegración tradicionales no son efectivos porque ven a las mujeres deportadas como un número. Las organizaciones feministas contribuimos a transformar este modelo a través de fomentar la: Autonomía Económica: Ante la falta de empleos dignos, grupos como Ayuda en Acción (Programa Mesoamericano) impulsan el programa "Innovo y Creo". En lugar de enseñar oficios genéricos, apoyan a las mujeres retornadas para crear cooperativas de economía solidaria, permitiéndoles generar ingresos mientras cuidan a sus hijos, rompiendo así la dependencia del ciclo migratorio. Sanación Colectiva del Trauma: El trauma de la ruta (violaciones, extorsión) no se cura con una charla de 15 minutos. Organizaciones en Guatemala utilizan metodologías de educación popular feminista y de "protección colectiva". Estos espacios de sanación permiten que las mujeres procesen su duelo migratorio y la violencia sufrida, transformando el dolor en movilización comunitaria. 3. El vínculo entre Deportación y Violencia Estructural. La deportación no es un evento aislado; es una herramienta de la violencia estructural contra nosotras: Condena al Retorno Peligroso: En Mesoamérica, muchas mujeres huyen de la violencia de las pandillas. Ser deportada es, en la práctica, ser devuelta a manos de su agresor. Las redes de mujeres denuncian que las políticas de expulsión de EE. UU. ignoran sistemáticamente el principio de no devolución (no devolución a situaciones de peligro). La "Deuda de la Migración": Las deportaciones masivas exacerban la pobreza estructural. Cuando una mujer es devuelta con una deuda de miles de dólares por el "viaje", se vuelve vulnerable a la trata de personas para cumplir ese compromiso financiero, lo que cierra un círculo vicioso de explotación. 4. Transformación Colectiva: El papel de los gobiernos para que el impacto de estas violencias se minimice, la transformación debe ser sistémica y colectiva entre los países de la región: Eje de Transformación: Acción Gubernamental Necesaria e Inmediata: Justicia Transnacional: Crear mecanismos para que una mujer pueda denunciar delitos sufridos en México o en EE. EE. UU. desde su país de origen, sin temor a represalias. Sistemas de autocuidado y comunitarios: Los gobiernos deben financiar centros de cuidado infantil gratuitos para mujeres retornadas, reconociendo que la carga de cuidado es el mayor obstáculo para su reintegración económica. | Protección Laboral: Eliminar el estigma de la "persona deportada" en las leyes laborales y certificar oficialmente las competencias adquiridas en el extranjero. Enfoque de Asilo: Reconocer la violencia de género y la persecución por parte de actores no estatales (pandillas) como causales legítimas de asilo regional. En conclusión, la sororidad entre las organizaciones es el pegamento que mantiene unidas a las comunidades transnacionales frente a políticas migratorias deshumanizantes. El reto es que los gobiernos dejen de ver estos esfuerzos como "caridad" y los adopten como políticas públicas obligatorias. Visita nuestra página web

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